“El grafiti es un deporte de riesgo”

noviembre 30, 2013  |  anotaciones  |  Compartir
Chat con lectores de El Mundo (27-11-13)
Buenas tardes y gracias a EL MUNDO por su hospitalidad. Hace horas que llueven preguntas para este chat, y lamentablemente no podré responder a la mayor parte de ellas. Haré lo que pueda. Daré preferencia, naturalmente, a aquéllas que tienen que ver con la novela que hoy nos ocupa. Espero que comprendan las limitaciones de tiempo de este medio.
1. Buenas tardes Arturo, En alguna entrevista ha aludido a razones personales ¿puede comentar cómo nació esta novela?
-Ésta novela nació de música, de amigos y de curiosidad. Viajo mucho en tren y veo grafitis a menudo. A menudo me pregunté qué había detrás de cada una de esas firmas. Escribir ‘El francotirador paciente’ era una forma de averiguarlo. Un día, estando en Verona, tras un viaje en tren pensé en Roberto Saviano, en Salman Rushdie y en el grafitero Banksy y vi claramente la materia de esta historia. Así que me puse a ella.
2. Lo que ocurre con sus artículos en la red no he visto jamás que pase con otros escritores. Hay artículos antiquísimos que salen de nuevo a la luz sacados de contexto, otras veces ponen su nombre debajo de cosas que debe haber escrito un chaval de quince años para hacerlas rodar por Facebook a ver qué pasa. Habrá momentos en que la velocidad a la que puede expandirse una opinión suya le beneficie pero ¿no se siente también indefenso a veces?
-Las redes sociales tienen esos daños colaterales. O estás, o no estás. Si estás, tienes que aceptar las ventajas y los riesgos. El que no se debata sobre el fondo de lo que dices sino sobre el breve titular de lo que alguien dice que has dicho es inevitable. Intentar prevenir eso sería vivir en una paranoia absoluta. Así que, en mi caso, prefiero mojarme y asumir los riesgos inherentes al asunto.
3. Nos hemos deshumanizado tanto, tan huérfanos, que reconocemos como arte la firma, de quien como nosotros, busca encontrar una identidad. A base se repetirlo, de escribirlo, de grafitearlo muchas veces, en muchos muros… Quiza sea importante empezar por ahí… O tal vez sea lo único que nos han dejado. ¿Firmo luego existo?¿Cree que todavía queda algo por decir? ¿Cree que hay ganas o ni el hambre nos ha desaganado? Gracias man!
-Eso es lo que más me sorprendió al principio de preparar esta novela. La ausencia de ambición. La mayor parte de los grafiteros que conocí no pretenden ser artistas. Incluso les molesta que los llamen artistas. Una vez me dijo uno de ellos: “Escribo para ser”. Era un tipo que no leía libros, y me fascinó ese implícito “Escribo, luego existo”. El grafiti puro (otra cosa más compleja es el arte callejero) es, sobre todo, una afirmación de la existencia de quien lo hace. Un “existo, estuve aquí y ahora lo sabéis”.
4. ¿Qué es, para usted, lo más importante para escribir una novela?
-Tener una historia que contar. Si no tuviera historias que contar me quedaría en casa calladito y leyendo.
5. Dos preguntas: ¿Cómo surge la idea de escribir sobre el grafiti? y la segunda: después de un proceso tan laborioso de preparación de El Tango de la Guardia Vieja, con página web incluida donde incluso los lectores ayudaron con aportaciones “tecnicas” ¿este nuevo trabajo ha sido menos complicado o iba más a tiro hecho?
-Yo tenía la idea de que el grafitero era un vándalo a secas. Ahora sigo pensando que hay un grafiti vandálico, reprobable y perseguible, y otro grafiti razonable, respetuoso y útil para algunos como forma de afirmación individual. Meter en el mismo saco a todos los grafiteros es injusto. Comprender todo eso, y muchas otras cosas, ha sido un trabajo complejo en el que he ido aprendiendo sobre la marcha. La novela es el resultado de todo eso.
6. Se que ha estado usted con expertos en la materia del Arte Urbano¿Le preguntaron alguna vez ellos por sus experiencias de la guerra como corresponsal?
-Fue una sensación extraña. Como volver a ‘Territorio comanche’. Asistir a “misiones de bombardeo” desde su planificación a su ejecución, con detalles casi militares por parte de los participantes (planos de la zona, herramientas para cortar alambradas, ropa oscura, infiltración casi de comandos) fue como recordar mis viejos trabajos de otros tiempos. Donde esperaba encontrar solo vandalismo encontré también motivaciones que desconocía: adrenalina, compañerismo, reglas internas de grupo marginal, códigos de conducta y de lenguaje. Fue toda una aventura personal que no me hace ahora disculpar ni justificar el grafiti, pero sí me permite comprender que es lo que lo motiva: ver al ser humano, con lo bueno y con lo malo que hay detrás de cada firma que vemos en la pared.
7. Sr. Pérez-Reverte, sabemos que para crear el personaje de Sniper se ha inspirado en Banksy y Salman Rushdie, ¿podría decirnos qué referencias le han servido para Alejandra? Muchas gracias. Ada
-En mis novelas, desde hace años, los personajes femeninos tienen cada vez más importancia y más utilidad. He ido descubriendo una cosa interesante para un novelista. Los personajes masculinos caducan antes que los femeninos. Una mirada de mujer con su lucidez y su capacidad crítica para el mundo es mucho más compleja y más completa. He comprobado que los personajes femeninos permiten adentrarse en aspectos de la narración que sería más difícil abordar con personajes masculinos. Esa superioridad intelectual de la mujer en las novelas es una herramienta narrativa de primer orden. Resumiría diciendo que con las mujeres puedo llegar allí donde no podría llegar con personajes masculinos.
8. Acabo de terminar “El pinto de batallas”, me ha parecido un libro excelente, del cual he aprendido mucho, algo que espero de cada novela suya. Pero el final me dejó un poco desconcertada, no llego a comprender lo que quiere transmitir o cómo cierra o deja abierta esta historia. Un saludo desde Cartagena.
-Hay novelas y novelas. En algunas de ellas, el autor apela a la inteligencia del lector, a sus sentimientos, a su imaginación. Son los llamados finales abiertos. En ‘El pintor de batallas’ el final debía ser obligatoriamente abierto, para que fuera el lector quien lo completara. Estoy seguro de que, pese a su pregunta, usted completó perfectamente el suyo.
9. Joseph Conrad era polaco y hasta los 20 años o así no aprendió inglés, y sin embargo, escribió todo en inglés magistralmente. Eso está reservado obviamente a los genios, pero me pregunto si ser polifacético (lo cual incluye tener don de lenguas) es característica intrínseca del autor de novelas. Dicho de otro modo, el/la que escribe una novela y no ha salido de su pueblo, ¿puede ser buen/a escritor/a?
-Decía Cervantes (creo que era él) que quien mucho anda y mucho lee algo sabe. Nadie puede ser buen escritor si no ha vivido y ha leído, a menos que sea un genio. Pero los genios son raros. Fíjese en que yo empecé a escribir con treintaytantos años largos. Y disto mucho de ser un genio. Mi consejo a todo escritor que empieza es que no tenga prisa, que lea mucho, que practique mucho sin pretensión de publicar en seguida y que espere a tener vida, fracasos, amores, desamores, sufrimientos, amarguras y cicatrices en el cuerpo y en el alma para atreverse a contar historias. El afán de publicar prematuramente ha matado a muchos buenos escritores.
10. Por qué no se mete usted en política Don Arturo?
-Si usted me lee desde hace algún tiempo, tendrá esa pregunta perfectamente respondida.
11. ¿Está usted a favor del uso del grafiti (siendo en ocasiones, una simple firma) aunque ello incida en el deterioro de edificios históricos?
-Detesto el grafiti cuando invade territorios impropios que debería respetar, pero eso no significa que no me interese mucho la vida de quienes lo hacen y los motivos por los que lo hacen. Por otra parte, no veo que mal hace a nadie que un chico se vaya con sus aerosoles a pintar una valla o un solar abandonados o lejanos donde a nadie molesta. Por eso digo que meter en el mismo cesto a todos los grafiteros es injusto para muchos de ellos. En cualquier caso, en mi novela ni apruebo ni desapruebo el grafiti. Muevo a mis personajes por ese mundo, como lo hice del narcotráfico, la guerra, el Vaticano o la esgrima. Contar un mundo no significa aprobarlo ni compartirlo.
12. ¿Este personaje le aportó algo nuevo que le haya sorprendido sobre la figura de los grafiteros?
-He descubierto cosas que no sospechaba. Aparte de vandalismo, bombardeo, falta de respeto urbano y otros elementos del estilo, también he descubierto con sorpresa que en el mundo de los grafiteros funcionan palabras como solidaridad, camaradería, respeto, coraje, riesgo, aventura y hasta deporte. Un grafitero me dijo: “En realidad esto es un deporte de riesgo”. Y cuando los veía correr de noche a oscuras o jugarse la vida para poner su tag en una pared peligrosa comprobaba que éste grafitero tenía razón.
 
13. En esta nueva novela ¿sigue habiendo héroes cansados?, ¿sigue siendo determinante como en anteriores novelas el papel de la mujer?. Gracias.
-De la mujer hablé hace un momento. En cuanto a los héroes cansados, todas mis novelas hablan sobre ellos. Solamente ocurre que yo envejezco y esos héroes cansados envejecen conmigo; con lo que el conflicto se va modificando con el paso del tiempo y los diferentes escenarios.
14. ¿Conoció a Victor Rutty “Hurto”?
-No personalmente. Pero me inflé a escuchar canciones suyas, “Grafiti real” y otras. Tenga en cuenta que durante un año entero he vivido rodeado de grafiteros y de grafiti. Algo tenía que pegárseme de este proceso. A fin de cuentas, la novela tiene una banda sonora espectacular; no porque sea mía, que no lo es, sino porque he metido en ella las canciones y las músicas que los grafiteros con los que compartí situaciones escuchaban con devoción.
15. ¿Cómo se ha documentado para adentrarse en el mundo del graffiti? Muchas gracias por sus libros y por sus publicaciones…están llenos de poesía callejera 🙂
-Yo no podía ir en plan coleguilla, porque no lo soy, ni tampoco en plan escritor exquisito porque tampoco lo soy. Así que entré por la vía natural, del mismo modo que cuando era reportero entraba en un grupo armado o en una banda de narcotraficantes; diciendo: “Voy a contar esto, y es mejor para vosotros que lo cuente desde dentro a que lo cuente desde fuera”. Y la respuesta ha sido la misma que entonces: recelo inicial, generosidad posterior, y a veces, amistad de las que duran. Que algunos grafiteros como JEOSM, Lose y otros me llamen amigo y me regalen un grafiti por mi cumpleaños, como hicieron, es algo de lo que, por muy marginal que sea el asunto, no puedo menos que enorgullecerme.
16. ¿Glorificar a los que ensucian monumentos históricos? ¿Hay grafiteros buenos y malos? ¿La próxima novela irá sobre pederastas románticos?
-Hay grafiteros buenos, malos e intermedios. Hay grafiteros de todo tipo, desde el perfecto hijo de puta que va a bombardear y destrozar (en el Norte de Europa hay muchos de este tipo) hasta el chico que busca un lugar donde no molesta a nadie y se hace unos colores y platas con los colegas antes de irse a tomar unas cervezas. Así que aquí nadie glorifica nada. Sólo intenté comprender antes de escribir una novela en ese territorio. Lo que pasa es que, en ese proceso de comprensión, adquirí conocimientos y amistades inevitables. Sigo detestando el grafiti destructor y eso no ha cambiado.
17. Rápido, un grafiti en la pared del congreso.
-Solo tendría tres palabras y la de en medio es “de”.
18. ¿El hip hop y el grafiti le parecen herramientas legítimas de expresión y protesta contra una sociedad mercantilizada, frívola y piramidal que excluye a los de abajo?
-Hay un error común en esto del grafiti. Mucha gente lo cree un grito social, una forma de expresión antisistema o una forma de lucha incruenta urbana. Paradójicamente, la mayor parte de los grafiteros que conocí rechazaban la palabra “artista”. Se dicen escritores porque escriben su nombre en las paredes, pero casi todos ellos se conforman con eso y no pretenden ir más allá. Lo que ocurre es que, como consecuencia de esa actividad, algunos de ellos por más talento o ambición extienden su actividad al terreno del arte urbano y se convierten en artistas. La frase más escuchada ha sido: “Si es legal, no es grafiti”. Eso marca la frontera. Conozco grafiteros de éxito ahora como artistas, como Suso33, que de vez en cuando se escapan con un aerosol a las calles para mantener su propio respeto y el de sus colegas. Meter en el mismo saco grafiti y arte urbano lleva a inexactitudes y confusiones.
19. Arturo, yo creo que un grafitero en el 99,99% de los casos es simplemente un “manchaparedes”¿ de verdad tu piensas que un grafitero puede llamarse escritor o artista?
-Se llaman escritores porque escriben su nombre. Como he dicho antes, el artista, incluso callejero, es otra cosa. De cualquier modo, en lo de “escritores” no les falta algo de razón. Le pongo un ejemplo: Lose tiene 503 metros hechos solo en Madrid. A ese tío lo leen cada día muchos más lectores que a mí. Lose está en paro y lo crujen a multas que no puede pagar. Sin embargo, sigue saliendo a la calle por necesidad de adrenalina, por afición, por respeto de los colegas, por pasión grafitera. Y corre riesgos grandes. No es un grafitero brillante en cuanto a calidad, pero es la cantidad de sus firmas lo que lo hace famoso y respetado entre sus compañeros. Todo eso encierra, aunque marginal, asocial o como queramos llamarla, una retorcida épica que, para un novelista que como yo trabaja con épicas, era una materia muy tentadora.
20. todo lo que aprende o sabe de los temas conflictivos , ¿no teme que puedan interrogarle para despues actuar contra esas personas ?
-Eso ya me ocurrió en lugares mucho más peligrosos que esta España de hoy. Y si no me sacaba información un guardia nacional de Somoza en Nicaragua o un marine americano en Kuwait, imagine la que me puede sacar en Madrid alguien a quien yo no quiera contarle mi vida.
21. Se identifica con el personaje del grafitero?
-En absoluto. Nunca haría grafiti. No es mi territorio. Lo que sí es cierto es que, para esta novela, he acompañado a grafiteros en misiones en Lisboa, en Madrid, en Verona y en Nápoles. Sigo sin identificarme con ellos, pero hay algo de su mundo que me seduce especialmente: como todo grupo marginal es muy estricto en cuanto a reglas y códigos. Son un mecanismo de defensa frente a la sociedad. Narcotraficantes, mafiosos o grafiteros, del respeto a los códigos surge la supervivencia del grupo en ambiente social hostil. Paradójicamente, un grafitero o un narcotraficante son a menudo más fieles a sus reglas que la gente presuntamente honorable lo somos a las nuestras. De ahí nace el Capitán Alatriste, por ejemplo. Y muchos de mis personajes. Por eso mis novelas hablan a menudo de mundos marginales, de reglas y de héroes cansados que viven según esas reglas.
22. Hola Arturo. ¿No cree que los grafiteros deberían ser multados? Estoy harto de que ensucien las paredes públicas, los trenes, metros, puentes etc.?(José Manuel)
-Ellos saben a qué se exponen, y cuando salen a la calle asumen los riesgos. Estoy de acuerdo en que quienes salen a hacer daño real deben ser perseguidos y multados. Pero también es cierto que considero injusto que a un carterista o a un delincuente lo pongan en la calle en libertad al día siguiente mientras que a un grafitero que pinta una pared en una tapia lejana de la Estación de Atocha le caigan 6.000 o 12.000 euros como multa.
23. Hola, te admiro – y envidio – desde hace muchos años. ¿cómo te enfrentas al “pánico” del folio en blanco? . Gracias
-No tengo pánico de la hoja en blanco. Tengo 62 años y vivo con varias historias que me apetecería contar antes de palmar. Mi problema no es el folio en blanco sino el saber qué novelas escribo y cuáles no escribiré nunca. De hecho, cuando termino una novela y se publica, ya estoy trabajando en otra. En ese sentido me considero un escritor afortunado y privilegiado.
24. Si el objetivo del buen escritor es abarcar todos los géneros y puntos de vista posibles, ¿qué cree que le falta por abordar? ¿Cuál considera que es su novela pendiente?
-Todo escritor coherente escribe siempre la misma novela. O, para ser más exactos, se mueve siempre en el mismo territorio. Lo que ocurre es que, cuando ese escritor vive lo suficiente, ese territorio se va ensanchando con él. También los años y la vida cambian el corazón y la cabeza, y los asuntos que te interesan evolucionan contigo. Por eso, aunque las novelas que un autor como yo escribe tengan siempre un aire de familia y se ocupen de parecidos asuntos, cada una es distinta a las otras porque abarca territorios antes inexplorados. En ese sentido, las novelas que tengo pendientes no es que aborden territorios nuevos, sino que espero planteen nuevas formas de abordar, nuevos enfoques, complejidades y descubrimientos referidos a los mismos territorios.
25. ¿Qué tiene el mundo del grafiti de guerrilla urbana?
-Mucho. La palabra francotirador no es inocente en el título. El grafiti tiene incluso tácticas físicas que tienen que ver con acciones de guerrilla, y eso precisamente es lo que seduce a muchos de quienes lo practican. He visto momentos (infiltraciones en estaciones de tren o cosas parecidas) en que si en lugar de llevar aerosoles de pintura hubieran llevado kalasnikovs no habría encontrado diferencia con imágenes de guerra que conservo en la memoria. Lo que pasa es que esa guerrilla unos la practican para hacer daño y destrozar y otros la practican de una manera menos agresiva para vivir emociones intensas, rituales de grupo, adrenalina y cosas parecidas. No es casual, supongo, que en el mundo del grafiti, aunque hay muchas y muy buenas grafiteras mujeres, el porcentaje de hombres sea mayor. Sin embargo, debo decir que he conocido tanto en España como en Portugal grafiteras que hacían un trabajo espléndido y cuyo coraje, determinación e imaginación superaban con creces al de cualquier varón. Y es que, puestas a ello, las mujeres proyectan en cuanto hacen una inteligencia, una intuición, una mirada lúcida y crítica, que pocas veces los hombres somos capaces de igualar.
26. Le preocupa un posible aumento del grafiti como consecuencia de su libro y que haya que dedicar más medios públicos para corregirlo? (disculpeme la palabra corregir, va en el sentido light del témino).
-Yo soy un tipo que cuenta historias, no un moralista ni un filósofo ni un sociólogo. Mis novelas, espero, crean estados de ánimo en quienes las leen y es hasta donde llego en mis previsiones éticas. Ir más allá me enfrentaría a situaciones complejas. Es como preguntarme si creo que se fomentaría el narcotráfico después de leer ‘La Reina del Sur’, que habrá más vocaciones religiosas tras leer ‘La piel del tambor’ o si volverán los ladrones de guante blanco tras leer ‘El tango de la guardia vieja’. Si tuviese eso presente cuando escribo una novela me volvería loco o no podría escribir nada. Una novela es un mensaje que manda uno al mar esperando que llegue a las manos adecuadas.
27. Realmente pienso que la condición humana no cambiará nunca en su sentido más básico…no sé si usted piensa de la misma manera…pero de ser así…¿Qué sentido tiene una lucha que no se puede ganar?
-Es difícil ganar. A veces es imposible. La experiencia demuestra que casi siempre ganan los malos. Lo triste es resignarse a dejar que ganen sin que al menos les sangre la nariz. Nuestra obligación, incluso sabiéndonos perdedores de antemano, es procurar cada uno con los medios de que dispone que a los malos les sangre la nariz. Eso haría que no nos avergonzáramos cuando nos miráramos cada mañana en el espejo, cuando los amigos nos miran con lealtad, cuando las mujeres u hombres que nos aman nos miran con devoción o cuando nuestros hijos nos miran con confianza.

Despedida: Hasta aquí hemos llegado. Hubo cientos de preguntas y era imposible, como dije, responderlas todas. Seleccioné aquellas que tenían relación más directa con la novela de la que estamos hablando. Espero que hayan sabido comprenderlo. Fue un placer y un honor esta charla.



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